jueves, 28 de octubre de 2010

Acuerdo con el FMI

El acuerdo de “Stand-by” firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para restablecer el equilibrio fiscal y rescatar la economía es un documento que amerita el análisis concienzudo de todos los sectores nacionales, dada su trascendencia para el futuro inmediato de nuestro país.

Este convenio contiene serios compromisos del gobierno en materia de políticas fiscal, financiera, monetaria y cambiaria, así como de mejoras a la administración pública, a la inversión pública, al servicio civil, políticas del sector financiero, para la reducción de la pobreza, control del gasto, control de la masa salarial, de la deuda pública y del presupuesto.

Como se ve, una enorme tarea cuyo objetivo primario es lograr en el período 2010-2011 el incremento del producto interno bruto (PIB) real de 2,5 a 3,0 por ciento y la reducción del déficit global del gobierno en 2,0%, toda vez que, por efecto de la crisis global y de la crisis política interna el PIB real se redujo en Honduras en 1,9% y las reservas brutas cayeron en 15%.

O sea que, como lo indica el acuerdo en su parte introductoria, el actual gobierno “heredó una economía sumamente deteriorada y un significativo desequilibrio fiscal”. La resaca, diremos, del golpe de Estado del 28 de junio/09.

“Las políticas monetarias y cambiarias serán consistentes con nuestros objetivos externos y de inflación”, dice el acuerdo, y establece que se realizarán “reformas estructurales críticas… especialmente en el ámbito de las finanzas públicas y de inflación”. Se insiste en que “la inflación se mantendrá debajo del 6% durante el ejercicio del programa”.

También se reitera el propósito de mantener un rígido control de la masa salarial, que significa entre otras cosas la racionalización de la burocracia, y la orientación del gasto en áreas prioritarias, “principalmente en reducción de la pobreza e inversión pública”.

Pero, asimismo, “se implementarán en su totalidad las medidas tributarias aprobadas en el mes de abril”, o sea el famoso paquete de impuestos, se elevará la tarifa eléctrica 3% (septiembre 2010) y se aplicará el ajuste por combustible.

“Ajustaremos la tasa de política monetaria según sea necesario para alcanzar la meta de inflación y proteger la posición externa”. “Ejecutaremos una política cambiaria transparente, previsible y acorde con el objetivo de salvaguardar la competitividad y fortalecer la posición externa”.

Asimismo, “el BCH emprenderá una reforma integral del marco operacional de la política monetaria”, que incluirá, entre otros puntos, “asegurar que la tasa de política monetaria funcione como herramienta de señalización de la postura de la política monetaria”.

Toca a los expertos descifrar estos y otros extremos de este acuerdo, cuyo lenguaje despierta en los neófitos sendas especulaciones, sobre todo en lo que importa a la estabilidad de la paridad monetaria.


Fuente:http://www.tiempo.hn

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